La música, los colores y las animaciones generan experiencias inmersivas y novedosas, tanto en los videojuegos más sofisticados como en los más simples. Los casos más interesantes de la actualidad.
No descubriremos la pólvora al afirmar el peso que tienen las nuevas tecnologías en nuestro día a día. Esto se puede ver reflejado tanto en aspectos muy importantes como el cuidado del medioambiente o en las pequeñas actividades cotidianas, incluyendo nuestros momentos de ocio. De hecho, es este sector el que en muchas ocasiones termina dando los pasos hacia adelante más interesantes.
Sin ir más lejos, tanto en México como en el resto de la región, la industria de los videojuegos se ha expandido de forma significativa, ampliando tanto su volumen de mercado como el público al que llegan. Lejos de ser un fenómeno para los más jóvenes, ahora todos podemos disfrutar de los entretenimientos más apasionantes en cualquier lugar y momento.
Es por todo ello que, a continuación, vamos a adentrarnos en un aspecto que no siempre se habla en los grandes eventos vinculados a la tecnología: ¿qué hay detrás del éxito de los videojuegos? ¿Cómo algunos factores vinculados a la psicología pueden determinar el éxito de una propuesta? A continuación, todo lo que debes saber.
El enganche positivo: música, color y animaciones
Es indiscutible que cada vez que jugamos a un videojuego experimentamos una sensación de bienestar y calidez. Más allá de los nervios por ganar o la adrenalina que se puede vivir, la sensación final es haber atravesado una buena experiencia, la cual queremos repetir en un futuro cercano. Y esto se debe a lo que muchos llaman el enganche positivo de estas propuestas.
La música, en ese sentido, es considerada la gran ancla emocional de un videojuego, al mismo tiempo que puede marcar su ritmo. Esto sucede tanto en juegos complejos de las grandes franquicias como en las mejores máquinas tragamonedas para apostar y divertirse. Una música bien elegida puede determinar la experiencia inmersiva del usuario dentro del juego.

En tanto, el color es el encargado de aumentar la atención y concentración del jugador, además de predisponer los estados afectivos y emocionales del usuario. De hecho, es un error común pensar que los colores son meras decisiones ornamentales o secundarias, ya que sirven para estructurar la información de cada partida y la importancia de los distintos elementos, personajes y desafíos.
Por último, las animaciones terminan de determinar lo que se conoce como “game feel” o sensación de juego que vive el usuario. Los destellos, las vibraciones, los cambios de colores que se suceden con velocidad o las microtransiciones determinan por completo el sentimiento que vive el jugador a medida que avanza la partida. El gran objetivo de las animaciones es poder aumentar la experiencia realista e inmersiva que un buen videojuego puede generar.
La era de los programas de refuerzo
Por otra parte, debemos señalar que el mundo gamer ha entrado en una era de programas de refuerzos. Distintos estudios han demostrado que las metas claras, los premios transparentes y un progreso determinado terminan generando una mayor fidelidad por parte del usuario para con el juego y la propuesta que se le pone en frente. Esto está claramente vinculado con la tesis de la psicología conductual.
Es por ello que no es casualidad que hoy en día la gran mayoría de los videojuegos, ya sea que nos centremos en los más jugados en el mercado, los minijuegos online o el boom de los juegos de azar, tengan un gran abanico de premios, refuerzos, recompensas y más para sus usuarios. Incluso, esto ha llegado a tocarse con otros fenómenos, como son los tokens o NFT. Sin dudas, hay todo un mundo por continuar en este sentido.

¿Qué habilidades se pueden incorporar gracias a los videojuegos?
Ahora bien, llegados a este punto, es importante aclarar que el alcance de los videojuegos y el impacto que pueden tener en los usuarios va más allá del puro ocio o entretenimiento. En los últimos años, ha habido un gran consenso alrededor de los beneficios que pueden aportar en términos de atención, aprendizaje cognitivo o incluso en la sociabilidad de las personas.
Por ejemplo, los mejores videojuegos de desarrollo de historias y trabajo en equipo permiten a muchos jóvenes poder experimentar por primera vez el armado de una estrategia en conjunto. Esto puede servir para tener un primer acercamiento a lugares de responsabilidad y liderazgo, al mismo tiempo que entrena la comunicación y la negociación con otro.
Lo mismo sucede en términos de compromiso y organización. Algunas partidas de videojuegos demandan cumplir objetivos en tiempos determinados, por lo que no hay lugar a la improvisación. Además, las fallas individuales pueden luego determinar una derrota colectica, por lo que se aprende a pensar más allá de uno mismo al mismo tiempo que se disfruta del entretenimiento.
Conclusión final: más allá de meros entretenimientos
Como hemos podido ver en este artículo, los videojuegos están en una era cada vez más sofisticada, lo que explica porqué cada vez más adultos pueden definirse a sí mismos como “gamers” o entusiastas de estas propuestas. Y hay muchos factores psicológicos involucrados en ese fenómeno.
Incluso, no es casualidad que cada vez más videojuegos sean readaptados a series o películas: el desarrollo de personajes e historias, las elecciones artísticas y la complejidad de sus tramas atraen a propios y extraños.
